HISTORIAS DE ALTAMAR

Una sirena nadaba en un mar de incertidumbres, desconocidos, anhelos, deseos, ilusiones..
Se dejaba mecer por las olas en busca de la corriente más cálida.. nadaba, nadaba, nadaba incansable, infatigablemente obstinada en su duelo..
Nadando llegó al Triángulo de las Bermudas, donde encontró la calma, la quietud necesaria para lidiar en paz con su espíritu, dejando que al respirar en la superficie el agua de lluvia la rozase, acariciase su fina piel y la impregnara de las historias que reacaudaba alla en sus lejanos viajes por el infinito mar. Adoraba saltar las olas y jugar a ser capturada en alguna de ellas, donde al descender en los fondos marinos hallaba el alimento necesario para su espíritu, libre , pero atado a esa tranquilidad que alli le era proporcionada.
En ocasiones el viento le contaba sus aventuras, le traia regalos del mundo lejano y ella se dejaba encandilar en su sueño, imaginandose en aquellos mundos, tan bellos y ricos como su propio arrecife alli en las Bermudas.
Pero el viento tambien era amigo de aquel mar que le daba la vida a la sirena, y este mar era inquieto, revoltoso y aventurero, y aunque se sentía en paz meciendo a su sirena en los ocasos tropicales en sus dulces aguas cristalinas, a veces soñaba tambien con las historias que el viento le traia...
En la epoca de tormentas, el mar se enfurecía conversaba con el viento más que nunca y ofuscado lanzaba olas gigantescas contra los acantilados que rodeaban aquel paraiso. La sirena no entendía sus arrebatos y a veces pensaba en dejar aquel lugar sagrado para los dos por miedo a perder su propia vida a causa de alguna furiosa ola...Pero al final, siempre acababa perdonando a su mar, porque en el fondo, sabia que no era su intención hacerle daño, y que realmente el a ella también la necesitaba para calmar su soledad.
Pero el mar se sentia culpable.
En una nueva conversación con el viento , el mar , mientras miraba de lejos como su sirena nadaba en sus aguas libremente, y se alimentaba de todos sus tesoros en el fondo, pensó que quizás ella no merecía pagar un precio tan alto por vivir en él, y que quizás sería mejor para ellos nadar por separado, allá donde el sentimiento de culpa no pudiera dañar ni a su propio espíritu , ni a su amado tesoro...se convenció de ello, a base de repetirselo a sí mismo y en una tarde de lluvia tropical le abrió sus aguas para que nadase en busca de otro mar donde vivir.
La sirena miró hacia atrás una y otra vez, esperando una ola que la trajese de nuevo a su orilla donde tan felizmente habian vivido, pero el mar le habia dado la espalda para no ver su marcha, y se engañaba diciendose a sí mismo que era lo mejor, era lo mejor...