AÑEJO


A ti resulta que no te hacen falta imagenes.
Tu cara es el rectángulo de palabras vacias, creadas para funestas ocasiones en tiempos dorados,
y ahora subyugadas a los ultimos intentos de una vieja tortuga por darse la vuelta a golpes de su fálica testa.
Reiteras los bailes de cortejo en preciados óbolos para jovenes cervatillas apresadas por las espadas de tus añejos dulces ojos, como la miel bien curada.
Pero tu y yo sabemos que los posos de aquella taza de cafe al mas puro estilo colombiano (y Tarantino), no son sino el regusto de nuestro primer y último baile de cuerdas en tensión, tan largas ahora como las gargantas de las más viejas mujeres de Sumeria.
Solamente opino , y puedo decir, que lo que ati te falta lo guardo yo en una pequeña caja acorazonada.