Mister P

Y vas a ser tu,
acaso,
pequeña mota plausible
que denota
la automaticidad téclica
que ejerzo sobre
las huellas dactilares del contenedor,
saturado de verdes botella
remolinos y viento, que no a favor.

De coches en erráticos escenarios de feria,
de lenguas dislocadas
de caras endemoniadas ,
torcidas revulsiones cognitivas,
alienadas partes geofísicas
en el mapa mundi de mi cuerpo,
que delegan su sentido en lo que dicta Mister Pienso.
Señor cacique déjese de putaditas.

Que resulta que es usted un fantasma,
sin principio ni final,
un fantasma cojonero que repite.
Repite
repica, remueve, recuerda, resuena
y a todos enajena.