La navidad es una época principalmente fronteriza. Una aduana entre dos numeros, que en teoría hay que pasar con la conciencia lo más limpia posible. Y bueno, habiendo visto ya en múltiples ocasiones, que lo de los propósitos no sirve más que para crearnos falsas esperanzas y posteriores sentimientos de culpa, yo modestamente propongo otras cosas:


que juguemos todo lo posible, a patadas con nuestra cabeza, que andando a gatas se ven las cosas desde otra perspectiva,

eso sí, teniendo los ojos bien abiertos y siendo fieles a nuestro instinto,

pero sin dejar de lado la cabida de la sorpresa y el encuentro con la casualidad,

y por supuesto, disfrutando el sabor de nuestros dias, desde el más amargo hasta el más radiante.
Y soñar, soñar mucho.


Intenso Año Nuevo para todos!

1 pellizcos:

Jonathan Alonso | 8 de febrero de 2010, 2:32

Muy buen blog, pasate por el mio: http://wwe-uruguay.blogspot.com